sábado, 8 de febrero de 2014

¿Cul-Pablo?: Sobre el asesinato de Carmen Paredes.

El juicio contra Pablo Casellas, hallado culpable por el asesinato de su esposa Carmen Paredes, ha sido un modelo para reformar la imagen de un sistema de Justicia criticado por fallar en resolver casos de alto interés público.


"Difícilmente puedo imaginar un caso más desgraciado", yo dije. "Si alguna vez la evidencia circunstancial señalara un criminal, lo hace aquí"
"La evidencia circunstancial es algo tramposa", contestó Holmes pensativo. "Puede que señale de manera certera a una cosa pero si cambias tu punto de vista un poco, puedes encontrar que señala de manera igualmente intransigente hacia algo totalmente distinto..."
- Conversación entre Sherlock Holmes y el Dr. John Watson, 
El misterio del Valle Bonscombe

Eran un ejemplo de la familia perfecta: papá, mamá, dos hijas; casa con piscina en una urbanización de acceso controlado. Pero Carmen Paredes es asesinada en el patio de su casa, baleada mientras leía el periódico la mañana de un sábado de verano en el 2012. Fue su esposo, Pablo Casellas Toro, quien encontró la sangrienta escena. En menos de 48 horas, Casellas Toro estaba dando su versión del hallazgo al ya cancelado programa de chismes, SuperXclusivo, sin saber que sus palabras serían las primeras piedras en descender la colina copiosa de nieve a tiempo para una avalancha de frustración contra el sistema deficiente que emplea el Gobierno como su brazo de Justicia:
Desde ese momento Puerto Rico se enteró de las situaciones que llevaron a este desenlace según la versión del asesino. En aquel momento el viudo decía haber visto un hombre saltar la verja al salir de la casa. En el video arriba dijo que le habían llevado un dinero, para dar la impresión de asalto, tal vez, o para adelantarnos que el dinero iba a estar ligado con el asesinato de su esposa. El programa había mostrado video en que el padre del viudo, el ex-juez federal, Salvador Casellas, se paseaba por la escena señalando a los oficiales de manera imperativa. El ex-juez fue parte íntegra del caso desde el principio por la suspicacia generada por su rol al igual que por el poder económico que emplearon para mantener a "Pablito" lejos del calabozo. Se fomentaba sospecha por el incondicional apoyo que le tenía a su hijo dando impresión de impunidad. Ciertamente las versiones, procedimientos y consecuencias aumentaban la suspicacia que concluyó el pasado 16 de enero de 2014 cuando un jurado de 12 puertorriqueños declaró culpable a Casellas Toro de asesinato, destrucción de evidencia y violación a la ley de armas.

En el juicio se dilucidaron los detalles. Lo que habían sido rumores en el bombardeo mediático que había recibido la teleaudiencia de Puerto Rico mientras Casellas Toro esperaba su juicio se convirtió en evidencia contra el ahora convicto. El evento de "carjacking" donde alegaba le habían robado unas armas entre las que estaba la homicida, una FN-5, y otras que aparecieron en su casa se puso en duda. Su versión  se fundaba en la veracidad del "carjacking" y que esos mismos individuos habían ido a su casa y habían baleado su esposa minutos antes que llegara para dispararle al asesino que con proeza olímpica saltó la muralla de la residencia en Guaynabo evadiendo a la vez la justicia y los disparos.

En la sala 706 del Tribunal de Bayamón no se pudo demostrar que un hombre había saltado la verja, escapando después de cometer la atrocidad. Al contrario. Un testimonio colocó a Casellas Toro el día del asesinato tirando el arma homicida hacia un pastizal desde su Mercedes color gris. Esa arma pasó a través de múltiples manos, incluyendo las de un punto de drogas en donde mutilaron el número de serie para revenderla, hasta llegar a la Policía para determinar que era la propiedad del autor. Dentro de esa sala se discutió la aparición de las otras armas que le fueron hurtadas en el "carjacking". Hasta el momento, "los negritos" que Pablo Casellas Toro dice le desfiguraron la vida tal como la conocía, no han aparecido. Los sucesos discutidos en Sala se centraron en Pablo, su versión de lo sucedido y la evidencia que lo desmentia. Así como la cobertura mediática lo colocaba como único sospechoso, como un maquiavélico planificador cuyo plan debería ser descifrado por el pueblo en un intento de rescatar la integridad de un sistema vago, corrupto y en decadencia, el jurado determinó 11-1 que la evidencia que desfiló en la Sala los dejaba convencidos más allá de duda razonable que el esposo fue quien mató a Carmen Paredes.

Pero; ¿por qué un hombre mataría a una mujer guapa, madre sus hijas y tomaría el camino de la mentira y decepción para evadir las consecuencias implantadas por el sistema que su padre representó por años? Aunque fuese en el foro federal, el juez Salvador Casellas es una figura respetada en todas las salas y la acusación de su hijo, como menos, es una vergüenza que mancha una carrera prestigiosa vistiendo la toga.

Tal vez la costumbre de leer, escuchar y comentar atrocidades en relaciones amorosas cooperó con la teoría que Casellas Toro asesinó a su esposa mientras leía el periódico en la mañana. Estado sus hijas de viaje y las incongruencias en su versión del carjacking dejaba entrever que planificó todo con semanas de anticipación. Se apoyó esa teoría con el testimonio de la patóloga forense, Dra Rosa Rodríguez, y su notorio comentario que el asesinato se dió en un ambiente "familiar, sorpresivo y rápido". La defensa trató de descartar ese testimonio por su distancia de ser un análisis científico con la evidencia trabajada. Pero no preguntaron si ese ambiente familiar se pudo dar con OTRA persona cercana a la familia. O al círculo de amistades del matrimonio. Tal vez otra persona tenía intenciones precisamente de destruir la familia con los cargos que le achacaron a Casellas Toro.

¿Que tal si el "carjacking" que no fue se trató de un encuentro, un aviso; una intervención de mafiosos que terminó con una amenaza letal? No creo que una persona con conecciones en la mafia llame a la Policía cuando dos gangsters se le aparezcan con un reclamo garantizado en plomo. Tampoco creo que sea conveniente para cualquier parte involucrada hablar de relaciones mafiosas pudiendo minimizar el daño sacrificando a uno de los de ellos ante el hambre del público rabioso. O quizás un amante que quería hacerle daño al esposo de la señora por razones que solo la consciencia de un asesino puede conjeturar. 

Según los chismes Pablito era un violento pepero que sabía de armas, cuya esposa parecía ser demasiado bonita para él. En algunos foros se hablaba de un Pablito problemático y de la discusión de un divorcio previo al fatal suceso. ¿Sería el delirio de un corazón roto el detonante de los viles sucesos que acabaron la vida de Carmen? No hubo evidencia que señalara lo contrario. Pero tampoco hubo un motivo claro de por qué ese hombre baleó a su esposa.

Pablo Casellas Toro fue sentenciado a 109 años ante las cámaras de los medios de comunicación de Puerto Rico en contra de su voluntad después de ser juzgado por 12 compueblanos ya sesgados a la idea del asesinato conyugal. Lejos de pensar en su inocencia, creo que estaba jugando con los topos arreglados a favor del casino. Queda por aclarar las razones detrás del asesinato. Si fue su esposo, cuál fue el motivo que le llevó a planificar ese macabro plan; cómo y por qué mató a su esposa.

Reformar una imagen mancillada es una tarea de persuasión. Hay que trabajar la masa en muchos frentes para que se limiten las preguntas presentando contestaciones. El pueblo necesitaba un acusado y una condena para sentir al menos que el sistema no estaba tan corrupto y deficiente, que había razón para seguir creyendo en el. Como bono, que fuera a una persona con las características que describen al escurridizo criminal con solvencia económica y relaciones dentro del sistema para salir airoso ante cualquier acusación el que sufriera el estigma criminal. Después de la acusación las primeras palabras fueron a favor del sistema: lo bueno que éste funciona cuando se consigue lo que se quiere. Luego vinieron las críticas del convicto ante las claras injusticias que tuvo al ser un caso de alto interés público. Pero lamentablemente para Pablo esa primera entrevista la dió en su voluntad, sin obligaciones ni torceduras de brazos. Quiso usar los medios pero en cambio éstos lo usaron a él. Y lo que falta.



Pero el notorio hashtag #CasoCasellas y su cobertura siguió el curso sensacionalista como del que acusaron a Kobbo Santarrosa. Los medios fueron cómplices que el asesinato de una mujer fuera rebasado en atención por la condena de UN sospechoso, el denominador común en el problema de violencia doméstica que nos consume. Pero siento que no se ha hecho justicia para Carmen Paredes hasta tanto no se sepa la razón por la que le cegaron los ojos. Mucha de la atención se la ha llevado el criminal, dirigiendo el repudio público en dirección de la condena, del sufrimiento en vez de la causa de muerte de la víctima. Creo que pasamos por alto la condición que llevó a ese desenlace que deja a dos jóvenes menores de 20 años sin madre, con su padre convicto después de un largo proceso, bochornoso por naturaleza y explotado en pos de la información que consumimos y comentamos. Pero mantenga la perspectiva enfocada en la víctima y sus allegados; que encuentren la paz que se necesita ante la pérdida de un ser querido de manera violenta. Tampoco se debe asumir que la maquinaria de Justicia es absoluta en sus ejecutorias y este caso presenta múltiples lagunas entre lo que verdaderamente ocurrió para acusar y sentenciar una persona.

Podríamos celebrar que un asesino ha sido castigado con todo el peso de la ley. Pero en la mente de los familiares de la víctima oscilan preguntas referentes al por qué de los sucesos que tomaron la desgraciada ruta de la violencia que les arrebató la hija, madre y hermana de sus vidas. Será conocido como el Caso Casellas, el hombre rico que pasó las de Caín después que su esposa fuese baleada con su arma, en su casa.

"Si pudiéramos volar por esa ventana, gentilmente remover los techos de las casas y asomarnos a las extrañas cosas que están pasando... (esos eventos) harían que toda la ficción con sus convicciones y conclusiones previstas se viese sobria e inservible."
"Para producir un efecto realista debe haber cierta discreción," ripostó Holmes. "Ésto es buscar en el reporte policiaco, dónde se le brinda más importancia, tal vez, al tópico del magistrado que a los detalles, lo que para un observador contiene la esencia vital del asunto completo. Dependiendo de ésto, no hay nada tan antinatural como lo banal."
- Sherlock Holmes explicando al Dr Watson que la realidad
resulta más extraña que la ficción.
Un caso de identidad.

*Sherlock Holmes y el Dr. Watson son personajes ficticios creados 
por S. Arthur Conan Doyle (1859-1930).

miércoles, 29 de enero de 2014

Mucho ruido...¿dónde están las nueces?

El trastoque de los fondos de retiro del Gobierno, la imparable ola criminal, el éxodo e inmigración desenfrenada, los altos costos de vida y negocio; todo suena tan passé. Entonces, ¿por qué la historia se sigue repitiendo?
Luis G. Fortuño Burset (PNP 2008-12) pionero de la medicina amarga,  la austeridad y de varios proyectos para resolver el status político de Puerto Rico, sabía el costo político de sus decisiones y tras derrotar a Aníbal Acevedo Vilá por amplio margen, perdió la incumbencia por apenas12 mil votos, ante mayor competencia electoral.
Recuerdo en la pasada administración la ola de huelgas contra las medidas del entonces gobernador (y líder indiscutible del gobierno) Luis Fortuño. Trabajaba en Río Piedras. Vi el notorio movimiento "Que vivan los Estudiantes", huelga de egresados en los recintos de la Universidad de Puerto Rico por las decisiones "desde Fortaleza" en asuntos académicos y la opresión policiaca que el Gobierno le envió cuando decidieron contestarle con huelgas.

Policías en cada portón del recinto riopedrense y cientos de jóvenes en boga, desafiantes, confiados (o confundidos) en que sus acciones validaban su reclamo de huelga. Y lo parecía en ese momento. Impusieron una cuota especial sin tocar los sueldos administrativos, colocaron administradores partidarios, eliminaron fondos y lo hicieron a golpes. Ellos se merecían protesta civil. Eliminar esos fondos a programas de bellas artes sumaba disgusto en la opinión pública que comenzaba a mirar al Gobierno como una barredora de la cultura boricua en vías de empujar la estadidad al único frente que no habían quebrantado los anexionistas: la identidad, para bien o mal, de los puertorriqueños.


A cuatro años de esa lucha contra la opresión del Gobierno con sus aumentos, impuestos, soberbia para impulsar esas medidas antipáticas "necesarias", pareciera un lejano recuerdo, leído en algún libro de historia. Un ciclo electoral completo de lavado de cara a la imagen política fue suficiente para convencer al pueblo que la represión es daltónica. Rojos, verdes, azules; la apatía política, rapiñando las visceras del Estado Libre Asociado como lo hacían los dioses griegos con sus castigos.
En el  2010 pasa ésto y creeríamos que no se volvería a repetir. Prohibido olvidar decían.

Las casas acreditadoras que justificaban la austeridad de Fortuño motivan los impuestos del actual gobierno de Alejandro García Padilla aun cuando éste para diferenciarse dijo que le valía la opinión de Moody's y sus secuaces. Pasada la ira contra el tsunami azul del 2008 en el 2012 votamos por un cambio de partido político (de mayoría PNP a mayoría PPD) para enfrentar la misma realidad: la Isla ha sido mal manejada por esos partidos en los últimos 30 años.

Es un castigo maquiavélico mantener la farsa política de un país esencialmente colonial. Vivimos como preparan referendums, consultas al pueblo; parafrasean y descartan los resultados a su conveniencia. ¿Acaso el referendum de estatus no va por el mismo camino que el de la unicameralidad? ¿No habrá un grupo que vea los $2.5 millones federales para "educar la población de manera imparcial" sobre las opciones reales de su futuro político como un botín que hay que secuestrar? Los corsarios de turno izan sus velas y afinan sus lápices con lujuriosa expectativa.

El cuarto Superintendente de la Policía en dos
administraciones gubernamentales. James Tuller:
importado desde Nueva York para dirigir la fuerza
policiaca de Puerto Rico en tiempos muy difíciles,
parece tener similares problemas con el
español que Alejandro García Padilla
tiene con el inglés.
 Vemos y jugamos así como el público de un gameshow esperando las consecuencias de los actos dentro de los parámetros dictados por la producción y eso es preocupante. Hay otros que bregan; el inmigrante de las luces, el productor blanco de corbata y los dueños del estudio pero la audiencia es dueña del recuerdo y lleva la amnesia que inculca ese voraz deseo de más política. Sintonizamos al reality boricua obviando el hecho que hay que administrar un país. Eso, o nuestra heredada fe rebasa la visión soberana de una república caribeña, dejándole al forastero las riendas de lo que corresponde a los criollos.

Más de un año después del cambio por el gobierno de García Padilla se siente el familiar sabor a medicina amarga. Agentes del repudio contra la pasada administración se han servido con cuchara grande una porción de caldo criollo cocinado con fondos públicos haciendo a su manera imprudencias paralelas a las previamente criticadas. La receta no cambió mucho; la austeridad continúa sobre los libros del Gobierno como ave de rapiña. Sale de la lotería amistosa quien toma la peor parte porque la mejor ya está distribuida constitucionalmente en los secuaces de la debacle.

Queda de nosotros proyectarnos lejos de la venenosa partidocracia que ha gobernado nuestro país desde los comités, ajenos al pesar del pueblo. Es sumamente nocivo confiar en personas extrañas a la realidad del puertorriqueño promedio. Cuando ejecutan su voluntad con los recursos civiles, demuestran su alienación mientras afuera de esa burbuja se vive como si una epidemia rondara por el ambiente.

Mentir es la cualidad de mayor importancia para un político que aspire a la Fortaleza. Hay que dominar la demagogia para pertenecer y participar del proceso político en general, en todos los puestos abiertos a la votación del pueblo. Para la Gobernación hace falta más que la habilidad para desviar confrontaciones hacia otros asuntos vacíos en contexto. Hay que tener la malicia para decir a la legión de populares o penepés que ellos tienen las ideas para combatir el crimen que merodea en escalofriantes números. Tiene que dominar sus emociones para influenciar las de otros; tener la lengua de acero para prometer solvencia económica sabiendo que apenas puede idear una estrategia económica para su campaña política. Para presidir el partido y comprar el ticket para la ronda de la gobernación se tiene que aprender el arte de la mentira, desinformación y demagogia. Porque cuando la contienda electoral haya decidido los puestos políticos que realmente estaban en peligro de cambiar la persona que negoció la mentira antes, la belleza de su discurso será destruida. Ante la primera debacle correrán al libro de excusas viejas: "es culpa de la pasada administración", "nos dijeron unas cosas que ahora hemos descubierto son otras", "son compromisos que se hicieron...".

Compromisos como la venta del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, las autopistas a Metropistas y los molinos de Salinas que se construyeron sin completa seguridad que ese sería el mejor espacio geográfico para su función. Los ejemplos antes mencionados fueron criticados por los protagonistas del actual Gobierno. Levantaron protesta cuando fue responsabilidad de los PNP pero quedaron presos por la misma demagogia que eran alimentaban sus coros en las campañas políticas: "conmigo viene el cambio", "vamos a devolverle la integridad al Capitolio", "primero la gente", "habla pueblo". Pasan la papa caliente de la culpa al "responsable" o algún "chivo expiatorio".

Por eso repaso mi teoría que la ola criminal es la voz de protesta que nadie quiere escuchar sino marginar contínuamente en el exilio moral: "esa gente", "los del punto" y un sin número de epítetos que amenan la problemática de generaciones contaminadas por el reflujo de la política colonial. La idea del caos controlado en el casino del Caribe se ha salido de las manos y los que llegan no quieren, ni pueden, solucionar los problemas. Moran los sentimientos de rabia e impotencia en todos, alimentados por el miedo, hábito que está matando al futuro del país, llenando cárceles, cementerios y orfanatos. No se llenan las nóminas para los profesionales de la salud mental. Se retiran incentivos para que se queden los maestros novatos y traer sangre nueva a ver si logran que los jóvenes se queden y aprendan algo. No hay un pensamiento lógico, en mi opinión, que pueda dibujar un mapa claro de prosperidad, una proyección digamos de 20 años, quizás menos.
 estadísticas de homicidios por género y edad en PR entre el 2000-2010
Gráfica extraída de
 http://www.scielosp.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1020-49892012001100001

Con el surgimiento de la tecnología de información estos políticos optan por esconderse, hablar desde sus libretos. Ellos saben que las opciones están dictadas por intereses económicos, primordialmente los bonistas, y que su capacidad intelectual no supera la de los tiburones en la industria privada que con cada visión de ventaja política le sacan partida con intereses para su bolsillo. Préstamos y favores, ambos abstractos que componen la conducta de los políticos en Puerto Rico. Y nos distraen con entretenimiento en el caos, la descripción de la debacle sin verdaderas soluciones. Porque al ser complices del problema reconocerían su ineptitud y tendrían que donar todas sus riquezas a la plebe que tanto han expurgado y culpado de los males con impuestos, regulaciones y trabas que los pudientes que toman nuestro país como Isla de vacaciones no les molesta pagar o saben bien como evadirlo.

Ya las costumbres de aparentar ser distintos en la forma de gobernar pasó. La bonanza se acabó. Queda repartirse la culpa mientras preparan los planes para el próximo esquema, tirarse a la calle, darle a la gente un enfático apretón de mano, prometer, mentir, atacar, endeudar en favores a personas, entidades, comunidades y compañías. El voto, como permiso, se busca para obtener la licencia indecente para decir cualquier cosa y achacarla al combate político. Es aceptar y promulgar que individuos vestidos de peloteros anden por las calles dándole batazos a todo lo que encuentran en su camino.


Eduardo Bhatia, presidente del Senado, no se las
deja pasar de nadie que confronte sus propuestas
como aumentar la productividad de la AEE abriendo
los servicios al mercado privado 
Repiten los mismos repudios cambiándole el nombre y el partido. Dirigen los asuntos del país desde los cuarteles políticos de sus respectivos partidos y se esconden de la gente. No gustan salir en la prensa ni provocan los epítetos de las uniones. Antes de hacer una vista pública, se habla de planchas, caucus y alianzas. Cada protesta lubrica la maquinaria, mueve las bujías que engranan al personaje que será el próximo Gobernador. Será el "líder" o el punching bag pero no será el salvador, ni siquiera el arquitecto de la estrategia para resolver la recesión. Dirán lo que sea sabiendo que su pasaje será fugaz

Entonces nos quejamos mientras una generación se asesina, otra migra y otra muere. El instinto de supervivencia se adopta en ese ciclo que con toda la publicidad persuasiva inyectan en la calle los políticos y es más fácil dejarse llevar que ir contra la corriente, los seguidores de. Con las protestas pasa lo mismo. Unos se encamaran en protesta y llaman seguidores para que hagan eco de sus reclamos, rieguen la voz e inclinen la báscula a favor de la opinión pública generada.

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