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viernes, 4 de septiembre de 2020

Sobre la (Orden) Ejecutiva de la Noche

El punto es hacer una conferencia de prensa para leer Powerpoints, sin representantes de los medios y dejarlos pidiendo más.





La lucha por la sanidad durante la epidemia es un péndulo entre lo que se quiere hacer para liberar el estrés y lo que se ordena por las autoridades. Las directrices de cierre, encierro y distanciamiento social batallan contra la depresión (económica y emocional), la aventura, el deseo o simplemente lo que le dé la gana a uno dentro de la legalidad de las cosas


Una vez loable por muchos, incluso gobernantes y personalidades políticas en Estados Unidos, las ordenes ejecutivas firmadas por la gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez Garced, continúan su impacto en la sociedad puertorriqueña siendo las restricciones más estrictas de mayor duración dentro de una jurisdicción estadounidense. Desde el 15 de marzo de 2020, los puertorriqueños han sido restringidos de su libertad de asociación y empleo con un toque de queda que ha durado cerca de 4 cuarentenas. Las medidas forman parte del plan de fases para erradicar el Covid-19 de Puerto Rico. Sin embargo, las partes no han cumplido a cabalidad los acuerdos en este contrato social de supervivencia en tiempos de corona virus. 

Para trasfonde, las ordenes ejecutivas, según el portal espaciosabiertos.org, son:
un instrumento del Gobernador derivado del ejercicio del poder ejecutivo por fuerza de ley, por medio del cual el Gobernador emite una orden a una entidad de la Rama Ejecutiva. Siendo un documento expedido por el Gobernador de acuerdo con la ley, es un documento público que sirve a los propósitos de implantación de la política pública e iniciativas del Gobierno de Puerto Rico.

  

Desde que entró a Fortaleza por mandato constitucional en agosto de 2019,  la Gobernadora ha firmado sobre 80 Órdenes Ejecutivas(OE), entre las que se destacan cerca de 30 relacionadas directa e indirectamente con la pandemia del Covid-19. Dichas OE establecen cambios como el cierre comercial total, (que al principio de la pandemia fue por dos semanas), la imposición de medidas de desinfección a todos los lugares que recibieran público (una vez se abrió parcialmente la economía) y la amnistía de multas, licencias, permisos y demás servicios gubernamentales que tuvieron que cesar sus operaciones a tono con el cierre de espacios de gran cogregación. Las agencias gubernamentales, mayormente oficinas administrativas, se han mantenido cerradas, algunas con trabajo remoto, mientras que otros servicios operan de manera parcial en oficinas regionales
.
Vázquez Garced anunció el pasado primero de agosto otra versión de la Orden Ejecutiva que lleva modificando desde el 15 de marzo. En medio de una conferencia de prensa ella, el secretario de salud Lorenzo González y miembros del Task Force Económico, hicieron sus "recomendaciones" al pueblo extendiendo la extenuante cuarentena. Luego de un fiasco en las primarias electorales, que en cierta forma se puede tomar como un "mea culpa" de la clase política, se definió la OE que continúa hasta el momento, un paso de la fase 4 a la fase 2: servicio parcial, toque de queda a las 10:00pm y ley seca los domingos.


El Toque de Queda que cada noche 
nos recuerda el Estado de ineficiencia
Las medidas que ha tomado el Gobierno de Puerto Rico para lidiar contra el Covid 19 han sido insuficientes para detener la ola de contagios. El primer cierre estableció el  toque de queda a las 7:00PM todas las noches. En ese momento del mes de marzo, nadie sabía lo que pasaba, ni cómo se comportaba el virus, por lo que el lockdown se aceptó sin debate. Se habló de beneficios de desempleo para todos los afectados por el cierre, moratorias en el pago de hipotecas y préstamos de parte de los bancos, educación a distancia en todos los grados. Se añadió la amnistía de pago a cuentas de utilidades y licencias, como el pago de luz y la licencia de conducir, entre otras obligaciones.  Tambien se prohibió la congregación de 10 personas o más,  y gran parte del pueblo acató las restricciones impuestas. Estamos en medio de una pandemia después de todo, pero los números de contagios no cesaron de crecer. Pero lo más que creció fue el déficit económico de miles de puertorriqueños. 
La restricción a la libertad de los individuos es parte del plan de fases, fases que incluyen la compra de equipos para tratar los infectados con Covid (los famososo ventiladores), rastrear los contagios con la adquisición de pruebas moleculares y serológicas (las que se compraron a la prisa que eran "fatúlas"); complementado por el dashboard del Departamento de Salud de Puerto Rico, una página de rastreo e identificación. A esos fines, el CARES Act asignó $2,200 millones para ejecutar las medidas que ayudarían a erradicar el letal virus. Según esta noticia de Telemundo, a finales de agosto quedan uns $1,400 millones por desembolsar. No se compraron las pruebas durante el tiempo de mayor encierro, ni se estableció el método de rastreo eficiente que alardearon cuando se negaron a cerrar el aeropuerto.
Hay quejas de sectores económicos por las consecuencias de la vorágine de Órdenes Ejecutivas. El turismo y la hospedería operan a un mínimo, al igual que los restaurantes que han tenido que cambiar su operación a servicio de entrega y/o "carry-out", comercios que invirtieron en técnicas de sanidad para operar a un 25 por ciento de capacidad. El mágico efecto de los trickle down economics se puede apreciar en como las cadenas, al perder miles y millones de dólares llevan miles al desempleo, lo que se ha convertido en un caos sin precedentes. Por ejemplo,  Caribbean Cinemas, la cadena de cines más grande del Caribe, ha tenido que despedir 1,500 empleados al no poder operar incluso cuando demostró su protocolo de higiene. Los propietarios del Auto Cine Santana retaron las restricciones de la OE por la vía judicial pero la demanda no procedió en el Tribunal. El hipnotizante efecto de la cuarentena arropa gran parte de Borinquen como un hechizo: con el poder de la palabra y el miedo.
Hay razones tanto para tomar la OE en serio como para cuestionar su objetivo. Sin restarle importancia a la amenaza del Covid-19, las consecuencias económicas y sociales están cortando la grasa de la sociedad como ninguna medida de austeridad lo había logrado en décadas. Mientras nos encierran con órdenes punitivas, al igual que de cierto desprecio colectivo social, no ejercen su responsabilidad para combatir el Covid, para prevenir la muerte y hasta cierto punto el contagio. Se limitan a culpar al pueblo que no toma medidas de distanciamiento, que no utilizan apropiádamente la mascarilla, que visitan lugares...la culpa es de otro. La Ejecutiva en Fortaleza dijo que el "chinchorreo" estaba prohibido mientras hacía "rallies" para su fallida campaña a la gobernación, al igual que muchos otros políticos en campaña primarista, algunos de los que han dado positivo al virus luego de la contienda. Queda demostrado que su plan es mitigar la pandemia como un juego de azar, una cacería de oportunidades para los atrevidos que le canten su bluff autoritario y desmedido, demostrando la improvisación de un líder político creado a última hora como los powerpoints que presenta con su task force. En los días que anuncia multas a quienes desobedezcan las directrices de la OE se reportan menos agentes de la Policía de Puerto Rico a los cuarteles, consecuencia sumada a la impotencia de la OE que ni procedimiento punitivo tiene detallado. Pero no ocurre así. Es lo que se diga pero ciertas restricciones aplican.

En el PR de hoy a través de una Orden Ejecutiva se detiene la vida diaria de muchos puertorriqueños, pero no todos. La pandemia nos trajo al vocablo regular los empleados esenciales, las personas cuya labor es imperativa para sostener algo de lo que fué la economía. Además de los ya conocidos por la experiencia de los huracanes (bomberos, policías, doctores, enfermeras, empleados de gasolineras, entre otros que funcionan dentro de esas industrias, incluyendo los medios de comunicación) se sumaron los empleados de establecimientos de comida rápida, los gondoleros y cajeros de supermercados (y toda la cadena de distribución que abarca la industria de alimentos), a la larga se sumaron los empleos diestros, como electricistas y fontaneros. En fin la sociedad tuvo que modificar muchos aspectos de su funcionamiento diario para servirle a quienes tienen que enfrentar con su vocación la amenaza de la pandemia. Excepto los que trabajan de noche. Por decreto del toque de queda no se pueden operar clubes ni casinos; ya se mencionó el cine pero igual ocurre con el teatro, los conciertos, las noches de comedia, de poesía; los cónclaves de baile, funerales, bodas, quinceañeros, graduaciones y entierros. Tan absurdo es el espectro de la OE que una fiesta tradicional de Día de Acción de Gracias es una violación a la misma pero la congregación de decenas de políticos y sus seguidores no merece repudio alguno. 

Si bien este virus lo paramos todos, o unidos lo venceremos, se necesita de mayor responsabilidad de parte del Gobierno, mucho más que una amenaza de multa y encierro. Se necesita mover el dinero que hay disponible por el CARES Act para manejar las instrumentalidades necesarias que han sido afectadas por la pandemia, incluyendo la compra de equipos para elevar los servicios a nivel digital. Hace falta que el manejo de información sobre el virus vaya más allá de cuántos contagios y muertes hay, a tratamientos que fortalezcan el sistema para combatir el Covid, a detectar y frenar el mismo mientras la sociedad continúa viviendo, trabajando, como los empleados esenciales de la politiquería hicieron para los rallies, abrir comités y celebrar medias victorias en las primarias desastrosas que transcurrieron durante la pandemia. Es un momento histórico que demanda liderazgo inteligente, no el canibalismo que pretende limpiar la calle de gente para que los elegidos y los atrevidos puedan pasearse sin tapón. No es tiempo para esperar a que aperazca el filtro que va a tomar parte del dinero para el partido, sino que se ejecute fielmente el propósito de esos fondos por el bien de los ciudadanos, antes que no queden quienes sirvan de zombies a esos mismos partidos en el futuro. No es el momento para dejar de pagar a los médicos, a los desempleados, a los pensionados y mucho menos para otorgar salarios absurdos a amigos y familiares del alma. Disimular ya no les funciona. Ya después del timbre nocturno están sonando las motoras de quienes retan temerariamente ese disimule de autoridad. 
En el límite del absurdo queda retar la OE con la Constitución, ¿En que momento un decreto de un gobierno cuyo 1/3 no fué electo mediante sufragio puede anular los derechos constitucionales? ¿Hasta que punto es aceptable que el Gobierno falle en su labor de proteger al pueblo y utilizar los recursos disponibles para losmejores intereses de los constituyentes? ¿Si nos lanzamos a protestar, estamos en contra de la ley? ¿Eso nos convierte en enemigos del estado? Al parecer es cierto que al llegar al poder se determina que "algunos animales son más iguales que otros".

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